Ansiedad
La ansiedad no llega gritando,
es vacío y que llena,
son colores y explosiones silenciosas
que aprendieron nuestros nombres.
No sé de ti ni qué hiciste hoy,
y a pesar de eso el mundo gira,
mi mente ardiendo cada segundo,
y el tiempo queda suspendido
en preguntas sin respuesta.
Solo el silencio nos acompaña,
palpando todos nuestros pulsos
invisibles,
entrañables,
mágicos,
huracanes,
insustituibles.
Ya no imagino tragedias,
solo imagino los gestos cotidianos,
los besos que no nos damos,
tu forma de mirar distraída,
tus pupilas dilatadas
mientras tomamos juntos un té.
Esta ansiedad es eso:
amarnos sin noticias,
querernos sin coordenadas,
soñarnos sin tenernos.
Aún así mi corazón está despierto,
tal vez no por la esperanza,
sino por la fidelidad al sentimiento,
una luz que está encendida,
en una casa que prometimos habitar.
Porque te extraño aunque no diga tu nombre,
y en nuestro caos y calma de lo inevitable,
nuestros caminos aún recuerdan
el lugar exacto donde volveremos a vernos.
07/01/2026
9:53 p.m.
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