Puertas y lenguajes
Te amo, pero no como se aman
las cosas que ya tienen nombre;
te amo como se aman
las puertas en paredes
que los dos juramos ciegas.
Contigo el tiempo pierde el filo,
se sienta y respira cansado;
el futuro llega temprano
y en el presente aprendo
a no temblar de miedo.
Siento una gravedad extraña
que no me hunde,
que me ordena,
y mis partes dispersas
deciden quedarse,
y mis temores
poco a poco se entierran.
A veces pienso que nosotros
somos una casa que se construye sola,
con ventanas que no saben
que algún día serán recuerdos
y una mesa donde hablaremos
de jolgorio y de pesares.
No prometo eternidades,
prometo estar y existir;
prometo quedarme incluso
si mis palabras no son las correctas
y cuando el miedo escriba por mí,
borrar todas sus frases.
Y si me pierdo,
que sea aprendiendo
los lenguajes del amor
que solo tú me enseñas,
donde el silencio hace ruido
y el ruido, a veces, es silencio.
El futuro nos conoce
no por los planes ni las luces,
sino porque camino con este amor
guardado en el bolsillo,
como una llave
que aún no sabe
qué puerta va a abrir.
26/01/2026
9:33 a.m.
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